martes, 29 de enero de 2013
Videopromocionándote: currículo con cámara en mano
lunes, 22 de noviembre de 2010
Hábitos que cambian
Aparatoso discman en el bolso + guardacedés de doraimon, ahora escucho todo en streaming.
Ardiente apologeta de los libros, ahora tengo un kindle. Y tan campante.
Y ahora... ahora me doy cuenta que si mi libretilla-no-la-llamaré-diario coge polvo en los estantes no le puedo echar toda la culpa a la pereza. Es que me siento algo perdida si mi interfaz no está compuesta por teclas y símbolos. El horror vacui es mucho más atroz cuando se trata de una hoja de papel que cuando es un doc word. Tras ocho horas sentada delante de un pc, algo tenía que influir, digo yo. Qué maravilla cortar, pegar, sustituir, componer frases sueltas y luego ensamblarlas, alterar el orden de letras, todo sin emborronar, sin alterar el fluir de los pensamientos.
Que creo que voy a empezar a escribir aquí más a menudo, vaya
viernes, 11 de junio de 2010
Isadora y yo

Se ponía muy seria cuando me lo decía. "No te pongas nunca un fular en el cuello cuando subas a un descapotable". No me lo dijo ni una ni dos, sino varias veces, siendo yo una niña. "Puedes morir estrangulada, como le pasó a la pobre Isadora Duncan". Ni que fuera a subir mucho en descapotable, pensaba yo. Además ¿quién demonios era Isadora Duncan?
Pues hoy me he vuelto a encontrar con madame Duncan. No la he reconocido al principio, ¿como lo iba a hacer?, pero me resultaba familiar. Su mirada dulce, envuelta toda ella de misterio y de seda. He ido directa a la wikipedia ¡Ajá! Ahí estaba su trágica muerte, en la segunda línea. La gente da prioridad a los elementos escabrosos. Yo también.
Una conocida suya, la artista Gertrude Stein, hizo un malicioso comentario que le va al pelo "La afectuosidad es peligrosa". Te subes a un maravilloso descapotable, al lado de un maromo sensacional, te visualizas tan bella, con tu fular al viento y de repente la jugada se sale mal, la gasita se te enreda en las ruedas del coche y fin de la historia. (Así me la imaginaba yo y así fue)
Y la cosa es que Isadora Duncan y yo coincidimos una vez. Sí, una tarde de noviembre, entre la piedra y el musgo. Con un frío del carallo. En el cementerio de Pere-Lachaise. Solo que esta vez no nos reconocimos.
lunes, 13 de abril de 2009
Que viene el lobo II
Este invento supone un antes y un después en el mundo editorial. Asistimos a grandes transformaciones que afectarán a nuestro modo de leer, de consumir cultura, de relacionarnos y que sacudirán fuertemente al mercado. Las empresas que luchan por imponerse con un único dispositivo han acertado con la fórmula mágica. Solo se trata por de mejorarla todos lo medios que estén a su alcance. Esta carrera de fondo mantiene a libreros, editores y distribuidores en vilo. Los gremios relacionados con el libro, que tradicionalmente han sufrido pocos cambios, ven desfilar ante sus atónitos ojos una serie de cambios que pueden suponer una seria amenaza para el papel.
Pero papel y tinta electrónica convivirán largos años, solo que cada uno responderá a distintos hábitos. Uno, seguirá siendo símbolo de recogimiento, de charla con uno mismo, incluso de fetichismo; continuaremos deletándonos con el olor de sus páginas, el ris-ras- del hojeo, la rugosidad del tacto. El otro, evitará desviaciones de columna en las aulas, será el confidente de muchos profesionales y nuestro equipaje de mano. Ambos satisfarán exigencias muy diversas y lo harán muy bien. Mientras escribo estas líneas escucho un vinilo de un grupo actual. La aguja roza con delicadeza el disco y la música envuelve la habitación. Una prueba tangible de que las cosas buenas no tienen por qué desaparecer.
domingo, 5 de abril de 2009
Que viene el lobo I

¿Hacia donde nos dirigimos? Esa es la cuestión. El resto son afluentes que de ella manan o que en ella mueren. Y un tema muy recurrente en mi lugar de trabajo, como no podía ser de otra manera.
Trabajo en una editorial y librería. Ocupo una silla en medio de un mar de libros. De papel, se entiende. Para añadirle más tabasco al asunto, mi equipo y yo llevamos la librería virtual –pequeña avanzadilla en la era de la tecnología-. Desde hace algunas semanas, hemos comenzado a vender libros electrónicos. Nuestra sorpresa no ha sido la buena aceptación de este nuevo producto, sino que ya son varios los clientes que nos han pedido que les enseñemos cómo pasarlo a su dispositivo electrónico.
En casa tengo uno de esos. Un Sony Reader PRS-500, un par de versiones por detrás del novísimo y ultrafinísimo PRS-700 que Sony acaba de sacar. Tan solo se llevan unos cuantos meses, pero el mío parece sacado de un museo. Tosco, pesado y con deficiente definición. La tecnología nos ha enseñado a apretar la tecla del fast forward a todo lo que nos rodea.
viernes, 27 de marzo de 2009
Encaramarse al seto en el laberinto y ver la salida
El pasado mes de enero se cerró con 3.3 millones de parados, tras sumar 198.838 desde diciembre, según fuentes del Instituto Nacional de Empleo. Los niveles de paro alcanzados son históricos, y el incremento del último mes es el más alto en 13 años.
A pesar de las cifras paralizantes y los datos abrumadores, hay motivos para pensar que superaremos esta crisis financiera internacional. Moisés Naím, en un artículo publicado por El País el pasado 1 de febrero, enumera las que él considera que son sus cinco razones para el optimismo.
· En primer lugar, realiza una metáfora entre un infarto y la crisis mundial. Al salir de este trance, adoptará nuevos y saludables hábitos.
· Nueva clase política. Tras este crash económico vendrá un crash político, asegura Naím, y gran parte de los gobiernos tendrán que cambiar, forzosamente, su manera de hacer las cosas.
· Nuevos líderes. Con Barack Obama como estandarte, vendrán nuevos dirigentes con ideas frescas y ganas de hacer las cosas de un modo totalmente distinto.
· Hay más innovación que nunca, lo cual abrirá nuevas vías, nuevas oportunidades para abordar la crisis y superarla
· Moisés Naím para concluir afirma que somos más generosos que nunca. Internet ha contribuido a reforzar la filantropía y las nuevas generaciones están mucho más concienciadas que antes. La crisis aumentará la emergencia por hacer algo.
Estamos viviendo momentos de gran incertidumbre. Empiezan a abundar en nuestro país las familias con todos sus miembros en paro, las fábricas cierran, los pisos no se venden. Los bancos, que antes concedían alegremente hipotecas basura a quien se le pusiera por delante ahora cierran el grifo de manera contundente. Las ayudas no llegan o son insuficientes.
La economía mundial parece desmoronarse ante nuestros ojos y nosotros no podemos hacer otra cosa que lanzar gritos de "Yo sabía que esto iba a acabar mal". La cosa está fea, muy fea. Pero es el momento de elegir sacar pecho y superar esta parálisis económica mundial. Puede que una buena manera de concluir este artículo sería con un enunciado del mismo Naím: "Estos argumentos, repito, son fáciles de defender y no constituyen mayor reto intelectual. Lo difícil es buscar razones válidas para ser optimistas. Difícil, sí, pero indispensable. Intentémoslo".
sábado, 21 de marzo de 2009
Desgranando la locura

Ese día Michael Greenberg supo que su hija Sally había perdido la razón. Se había marchado a cientos de años luz, a un lugar inalcanzable. "Me siento como si estuviera viajando sin parar, sin ningún sitio al que volver", resumía la chiquilla su estado en un raro momento de contacto terrenal.
Así que Greenberg emprendió un viaje sin retorno hacía la sinrazón de su hija, hacía el lugar oscuro en el que ella había organizado su reino. No para rescatarla -sabe que eso es poco menos que imposible- pero sí para intentar comprenderla.
Adquirí el libro gracias al magnífico artículo de Rosa Montero en el Babelia del 28/02/09. Lo encontré de casualidad mientras desayunaba un sábado por la mañana en un bar de la capital.
